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Trastorno sexual de la mujer

Terapia por trastornos sexuales en la mujer

El trastorno sexual de la mujer

En cualquier relación o acercamiento sexual humana, es bueno comprender que cada persona interpreta de manera diferente sus respuestas sexuales. Masters y Johnson, en su libro “Respuesta sexual humana”, describieron cuatro fases sexuales, entre ellas:

 

  1. Deseo: fase de inicio ante la estimulación sexual, puede ser de tipo psicológico (fantasear, imaginar, tener pensamientos) o físico (caricias).
  2. Excitación o meseta: durante esta fase se mantiene la estimulación sexual. Aumentan los niveles de vasocongestión y miotínia.
  3. Orgasmo: Cuando la excitación alcanza su punto más álgido, se produce una descarga neuromuscular explosiva que logra el clímax.
  4. Resolución: de forma progresiva tras la tensión sexual vivida se vuele al estado previo de la fase de deseo. Suele durar entre 15 o 30 minutos.

Cuando encontramos cualquier déficit o insatisfacción sexual, se organizan dentro de una de estás cuatro fases, en el caso del trastorno de erección, se encuentra dentro de la Fase de deseo.

¿Qué es el trastorno de excitación en la mujer?

Cuando hablamos del trastorno de excitación de la mujer se caracteriza porque tras iniciar la estimulación sexual, ella no consigue excitarse y el disfrute sexual no existe. Todo esto genera a la persona un gran malestar y dificultad a la hora de relacionarse de manera intima con su pareja u otras personas. Esto le repercute directamente hacia sí misma y terminan generando una conducta evitativa ante los encuentros sexuales.

Son muchas las personas que en la actualidad acuden a consulta por una decreciente satisfacción en la vida sexual. Lo que conlleva una pérdida de gratificación a nivel de la relación de pareja, y en la propia autoestima de quien la vive.

Síntomas

Los trastornos de la excitación sexual se denominan trastornos de por vida si sus síntomas han estado presentes durante toda la vida del paciente. Sin embargo, la mayoría de los trastornos de la excitación sexual se adquieren, lo que significa que una persona desarrolla síntomas más adelante en la vida.

Muchos trastornos sexuales pueden afectar la lubricación y la sensibilidad de los genitales de una mujer. Sin embargo, una mujer puede tener trastorno de la excitación genital femenina si tiene estos síntomas, pero no tiene otra condición que pueda causar estos síntomas, como una infección, condición inflamatoria, trastorno de dolor sexual, angustia psicológica, problemas de relación o adelgazamiento significativo de los tejidos vaginales. Los síntomas más comunes de trastorno de la excitación genital femenina son:

Causas

Los problemas sexuales suelen desarrollarse cuando tus hormonas están en flujo, como después de tener un bebé o durante la menopausia. Las enfermedades graves, como el cáncer, la diabetes o la enfermedad del corazón y de los vasos sanguíneos (cardiovascular), también pueden contribuir a la disfunción sexual.

Entre los factores (a menudo interrelacionados) que contribuyen a la insatisfacción o disfunción sexual se incluyen los siguientes:

  • Factores físicos
  • Factores hormonales
  • Factores psicológicos y sociales.

 

Existen unos factores de riesgo que pueden aumentar el riesgo de tener disfunción sexual:

  • Antecedentes de abuso sexual
  • Estrés, o malestar en la relación de pareja.
  • Enfermedad cardiaca
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Trastornos ginecológicos

Tratamiento

  • La terapia sexual que ofrecemos se basa en el modelo cognitivo-conductual, donde una vez realizada la evaluación de los problemas a nivel sexual y de otros posibles problemas asociados.
  • Terapia de pareja en el caso de que la persona tenga una relación de pareja.

Preguntas frecuentes

Tras conocer las causas y si el diagnóstico es compatible, es bueno tomar medidas para mejorar la confianza e intimidad en la pareja.

Existen pastillas femeninas también para aumentar el deseo sexual, pero es recomendable primero conocer las causas de la baja excitación o deseo.

La ansiedad sexual es aquella que está antes y durante las relaciones sexuales y no permiten al paciente disfrutar de la relación.

Sí, ambas palabras se refieren a una disfunción sexual en la que la mujer no tiene deseo erótico.

El problema es que muchas mujeres no conocen cómo funciona su cuerpo, eso dificulta reconocer o saber cuando se tienen un orgasmo.

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